De romería al Aneto
El Aneto tiene mucha historia que para eso es el más alto del Pirineo, (3404 mt) aunque no es el más difícil. Esta historia empieza en 1842 cuando un 20 de julio el oficial ruso Platon de Tchihatcheff y el conde francés Franqueville, a los que se unieron otros montañeses de Luchon, pisan la cima por primera vez. Les movió a tal gesta su interés por romper el maleficio que desde hacía 22 años tenía esta cima, al ser engullido por las grietas del glaciar el guia francés Barrau.
Años más tarde otro acontecimiento sacude el alma de cuantos se dedican a subir montañas por afición o por profesión. Tal sucede en 1916, el mismo año en que el Centro Excursionista de Cataluña construye el refugio de La Renclusa, cuando el guía de Benasque, José Sayo, acompaña a unos alemanes a la cima que alcanzan en medio de una fuerte tormenta. Al iniciar el descenso, en el Paso de Mahoma, una descarga eléctrica alcanza al guía Sayo y a uno de los alemanes, Adolf Blass, que caen abatidos por el rayo. Hubo una cruz en mitad del paso más delicado del acceso a la cima, recordando este luctuoso hecho.
Otra gesta que anualmente se conmemora es la entronización de una imagen de la Virgen del Pilar en la cumbre, a cargo de Montañeros de Aragón, de Barbastro, que la consiguieron colocar un 14 de agosto de 1956, junto a la gran cruz del C.E.C., tras unos días de intentos fallidos debido al mal tiempo y pasando una noche en la cumbre. Yo, por aquellas fechas no sabía del Aneto nada más que lo que se estudia en el colegio así que me lo perdí.
Cada año, cuando llega el 15 de agosto, muchos montañeros honran a la Virgen subiendo a la cima. Fui testigo de una de estas "romerías", el 15 de agosto de 1967, cuando todavía no se había comercializado mucho el Pirineo y seguía siendo reducto de unos pocos locos que sentíamos pasión por los espacios abiertos. Aunque ya se formaba sendero en el glaciar, el Paso de Mahoma se cruzaba sin mayores problemas que los que te presentan sus cortados a ambos lados.
Catorce años más tarde, un 15 de agosto de 1981, visité nuevamente esta cima coincidiendo con el Campamento Regional de Alta Montaña instalado en Aigualluts. En esta ocasión observé cómo subían el Aneto con zapatillas deportivas, cómo se amontonaban los grupos en el collado de Coronas en espera de cruzar el Paso de Mahoma y cómo había que organizar la permanencia en la cumbre para dejar sitio a los que venían detrás.
Dejamos el Aneto en su pedestal pirenáico para que cuando hayan pasado las sucesivas "romerías" veraniegas, ofrezca sus nevadas laderas al montañero que, en pleno invierno, se calza sus esquíes forrados de piel de foca y acompañado de sus amigos y de sus ilusiones atraviese el glaciar con la vista puesta en esa cima que pronto espera alcanzar.
MONTAÑAS DE ARAGÓN











