Iniciamos el cursillo este año con la tradicional subida a Santa Orosia desde el pueblo de Sardas para terminarla en Yebra de Basa. El fuerte desnivel que hay que superar desde el inicio queda compensado con las mganíficas vistas que hay desde el Mallo de Satué y el paso por el camino de las ermitas, bajo la cascada de agua que baja, como nosotros, hasta Yebra de Basa.
Abordamos en esta ocasión el ibón de Estanés por uno de los accesos más atractivos. Desde Candanchú, cruzando el barranco del Aspé y el Bosque de las Hayas, llegamos a la orilla Norte de Estanés, lindando con la frontera francesa.
El camino parte del final del embalse de La Sarra (1.440 mt) y se adentra por el barranco de Aguas Limpias. Tras cruzar el bucólico Paso de L'Onso llegamos a Plano Cheto llamado el "jardín de las mil especies" por la cantidad de flores distintas que se nos presentan. El camino continúa hasta divisar la enorme presa que contiene las aguas de Respomuso que tras superar varios cientos de escaleras nos deja en la ermita y orilla del ibón (2.100 mt).
Por el camino utilizado desde siempre por los montañeses pasamos del valle de Aragüés al de Hecho por el collado del Foratón. Siempre es atractiva una travesía porque puedes estar contemplando paisajes diferentes durante todo el recorrido. Esto es lo que ocurrió en esta excursión.
Ya estuvimos en esta cima durante el III Cursillo pero era hora de volver. A reseñar la gran cantidad de nieve que en este mes de octubre había ya por estas montañas. Esto influyó para que la subida fuera muy lenta y pesada por lo que a la altura de Sabocos optamos por dejar la cumbre para otro día y regresar al llano.
Terminamos el cursillo con una marcha de regularidad por estas tierras consideradas como la "cuna de Aragón". Desde Santa Cruz de la Serós y ascendiendo a la sierra de San Juan de la Peña por el barranco de la Carbonera hasta alcanzar el collado del Cúculo y emita de San Salvador. Solo queda crestear toda la sierra hasta llegar a la pradera de San Indalecio, en el monasterio nuevo de San Juan de la Peña. Hubo tiempo para hacer una visita al monasterio viejo, joya del románico aragonés.